Porque no he sido muy específica, esto es lo que pasó.

El 7 de diciembre me enteré que estaba embarazada. Una inmensa alegría.

El 9 me hice la primera eco. Era muy pronto y todavía no se veía el latido. Me dan cita para diez días después.

El 18 repiten eco y sigue igual. Se encienden las alarmas pero conviene esperar y descansar.

El 22 siento mucho dolor en la tripa, primero por la mañana y luego a la noche. Parecen gases y digestión pesada. Descanso.

El 23 los dolores vuelven y no paran desde el medio día. A la tarde voy al médico y me diagnostican apendicitis y peritonitis. Me aconsejan ir en ambulancia al pueblo más cercano (aunque no hay cirujanos de guardia) para que otra ambulancia me traslade al hospital de otro pueblo que si tiene médicos de guardia. Me desaconsejan ir en auto, “porque no me iban a atender sin derivación médica”.

6 horas después tras todo este periplo llego a Oberá y a su hospital central donde deshacen el entuerto. No era apendicitis, el embarazo estaba en la trompa y se ha roto. Me he desangrado. Me operan de urgencia. Todo sale bien. 6 días en la UCI (en Argentina se llama “Terapia”) y luego viajo a La Plata a seguir tratamiento, estudios y primera parte de la recuperación que se presenta larga.

Dos semanas después vuelvo a casa. Sigo recuperándome.

Y parece que diciembre es un mes doliente, porque pocos días antes publiqué el siguiente artículo en elimparcial.es, diría que premonitorio, aunque yo estaba pensando más bien en un sufrimiento psicológico…pero qué queda de la distinción cuerpo-alma a estas alturas??

http://www.elimparcial.es//dolor-la-vida-y-su-imagen-132113.html

Y un año antes, este otro:

http://www.elimparcial.es/sociedad/el-dolor-53585.html

 

 

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