El día 19 de enero de 2014 fue el cumple de mi abuela. Cumplió 90.

Esta es la primera anotación de este diario que es un regalo de mi madre para elaborar y superar un trauma. Primer año post-traumático.

Uno de los regalos que vino en la maleta que trajo mi padre es este cuaderno Moleskine. Esa maleta se fue abriendo como el bolso de Mery Poppins, lleno de sorpresas que en cada ocasión se adecuaban perfectamente a lo que en ese momento necesitaba.

Mi padre salió el propio 24 de diciembre hacia Argentina al saber que me habían operado de urgencia. La familia estaba reunida para celebrar una noche en que no se celebra nada pero que es una buena excusa para juntarse, acicalarse y compartir una cena alucinante que es lo que siempre hace mi madre. La familia estaba en Las Rozas y se pusieron en marcha: comprar billete de avión, organizar la recogida en Buenos Aires, la llegada a Posadas y luego a Oberá. La flia al completo de organizó y algunos amigos ayudaron en las diferentes etapas.

Mis hermanas y mi madre se aprestaron a buscar cositas que me pudieran servir y alegrar. Cuando salí del hospital llevaba la misma ropa que el día que me puse mal y unas ojotas blancas horribles de la talla 42-43 que mi padre compró en un kiosko la noche anterior, ya que Sebas en su shock no atinó a traerme y dejarme algo de ropa. Le encargué cosas y un día me trajo las chanclas, pero en el aturulle, me las dejó y se las volvió a llevar! Esos primeros días de nada me servían porque no me movía de la cama, pero para salir de la UCI y salir del hospital necesitaba algo más. Luego le pedí a Sebas que me trajera ropa y me trajo dos bragas y una camiseta como todo botín. A la pregunta..”¿pero mi amor? Y el resto de la ropa?” su respuesta fue ponerse rojo…balbucear y decir: es que no sabía… El susto que colapsa el sentido común.

Así llegué a un hotel de Oberá donde se había alojado mi padre y mientras yo descansaba en la cama empezó a sacar bolsas de regalo: un camisón azul precioso terminado con encajes, cortito para no dar calor. Perfecto! Y una bata como de seda rosa palo con dibujitos chinos, cortita, suave, preciosa, perfecta para estos días de recuperación.

Luego salió la batería de crema, cremita, perfume, jaboncito, colonia, cremita…un neceser nuevo…Mi madre había arramplado con cada muestra de cosmético que tenía en la casa más sus cremas nuevas y un perfume Calvin Klein, One! Todo lo que ella se había comprado o le habían regalado en el último mes (cuando además es su cumpleaños), terminó en esa maleta en diferentes paquetitos y salió a la luz antes de darme mi primer baño. Esa noche me encremé entera!

Vino Sebas al hotel con su minipaquetito de ropa y nos pusimos a organizar el viaje a La Plata. Era viernes y la médica que me había operado no aconsejaba viajar antes del lunes, pero la perspectiva de estar dos días más en ese hotel era un poco ridículo y miramos pasajes de avión para el domingo. El vuelo era por la tarde y llegaríamos muy de noche a La Plata, era demasiado exigido el viaje. El sábado el avión salía por la mañana…pero quizá era muy pronto para viajar. En principio Sebas vendría el sábado con mis cosas, pero entonces nos armamos de coraje y decidimos salir el sábado, sin mis cosas, ya que en la maleta de papá había también un pantalón, camisetas, ropa interior y hasta un pañuelo! Mery Pompis está en todo!

A la tarde me despedí de Sebas y el sábado temprano, vestida y perfumada con todos esos reglado, salimos para Buenos Aires y luego La Plata.

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