Un libro póstumo de un escritor fuera de lo común y que se despidió de un mundo del que se sentía que había quedado excluido, escribiendo su vivencia del que si fue su mundo. Cuando éste desapareció, él, en el último gesto de libertad, se suicidó.

Hoy se edita “La embriaguez de la metamorfosis” en la Editorial Acantilado como un canto del cisne donde se bebe toda la angustia que se siente al ser consciente de la falta de libertad. Pero el caso que no narra Zweig no es un mero lamento existencialista, es una crítica frontal a la historia de occidente y a la perversión y obscenidad que es hoy su producto: el capitalismo estatalizado o la burocracia de los estados capitalistas, que ejercen con rigor, sin descanso, la presión sobre cada individuo para evitar, en la medida de los posible, que sean libres.

La pobreza como esclavitud en le capitalismo estatalizado es la daga que se cierne sobre la protagonista de este periplo vital amargo, sincero, angustiante y desgarrador que coloca al lector ante una realidad a la que el escritor no nos deja dar la espalda, ni compadecernos, ni relajarnos, ni ser condescencientes.

Tenemos entre manos un libro que cuesta unos pesos o euros, dinero al cual los protagonistas no pueden ni soñar llegar, siquiera para utilizarlos para comprar comida.

Zweig se enfrenta a la indiferencia que se genera necesariamente hacia la pobreza en este sistema implacable. Una literatura limpia, impecable que lanza flechas a las conciencias y corazones que quedan vivos en esa vieja Europa que pensó que la paz era su destino tras la Primera Guerra Mundial y se encontró con otro tipo de guerra, la de la vida cotidiana de una empobrecida, cultural y humanamente, Europa.

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